La Cruz excelsa

“Dame una fe que mueva montañas
y las convierta en valles:
dame el amor confiado de un niño
que desea reconstruir tu casa de nuevo;
que tu amor devore mi corazón
que consuma mi alma por Ti rescatada.

Quisiera todo el valioso tiempo aprovechar
y vivir nada más que para esto:
para gastar y ser gastado por aquellos
que a mi Salvador aún no han conocido;
dedicarme a ellos en cuerpo y alma,
y vivir solo de tu amor.

En tus benditas manos pongo, oh Señor,
todos mis talentos, dones y virtudes;
permíteme vivir para tu Palabra predicar,
y para tu gloria siempre vivir;
dedicar todos mis momentos
a proclamar al Amigo del pecador.

Enciende, ensancha y desborda mi corazón
con tu ilimitado amor divino,
para que me entregue con devoción
y les ame con un celo como el tuyo;
y les lleve hasta tu lado;
el Pastor que por sus ovejas murió.”

Charles Wesley

Tristeza y alegría a la vez

Un día como hoy, hace un año, mi hermano de 30 años de edad (Hernán Moisés Jiménez) falleció en un accidente de tránsito.

Cuando pienso en lo difícil que me fue manejar ese día y en la ausencia de mi hermano todo este año, siento una fuerte tristeza. Es como si una parte de mi cuerpo ha sido amputada. Me duele su ausencia, me hace falta mi hermano.

Pero por otro lado, le doy gracias a Dios por su obra en la vida de mi hermano, y especialmente por como se le reveló en los últimos 2 meses antes de su muerte.

Aunque ni yo, ni mi madre, ni mis hermanas, ni el resto de mi familia sabía que Moisés fallecería ese domingo en la tarde del 11 de Mayo del 2014, Dios si lo sabia, y había estado trabajando en la vida de mi hermano con fines de revelarse a su vida para salvación.

Así como Dios había determinado cual sería el día de salvación del ladrón en la cruz de Lucas 23:42-43, pienso que así mismo Dios había determinado la hora de salvación de mi hermano.

La Biblia nos dice en el libro de los Hechos capítulo 17 y versos del 26 al 27, que Dios ha establecido los tiempos y los límites en los que cada ser humano existirá en la tierra. Es decir, Dios ha determinado en que familia, país, cultura y época de la historia humana cada uno de nosotros existirá, con el fin de que cada uno de nosotros le busquemos.

Dios había determinado que Moisés naciera en la República Dominicana y específicamente dentro de mi familia el 23 de Agosto del 1983, y que tuviera la oportunidad de escuchar el evangelio de Jesucristo de manera clara en los últimos dos meses de su vida; especialmente 5 días antes de partir, cuando el y yo, sentados en la mesa del comedor de mi hogar, conversáramos sobre quien era Jesús y que significaba creer en el de acuerdo a la Biblia.

Moisés me hace falta, y el dolor de su ausencia es profundo dentro mi ser. Pero por otro lado, tengo la alegría de saber que el Dios creador del mundo y de todo lo que existe le amó mas que yo o cualquier miembro de mi familia lo pudo amar, y que lo hizo de tal manera que se encarnó en cuerpo de hombre para venir a morir en un una cruz inmerecida por causa de nuestros pecados, y que luego determinó, no solo el día, hora y lugar donde Moisés habría de nacer, sino también el día, la hora y el lugar donde Moisés debía escuchar el mensaje de las buenas nuevas de salvación de Jesucristo para salvación de su alma.

Moisés me seguirá haciendo falta mucho tiempo hasta ese día en que ambos nos encontraremos de nuevo en la gloria de nuestro Señor, pero estaré toda mi vida agradecido a Jesucristo por haberse revelado a su vida en el momento que Moises mas lo necesitó, justamente antes de morir.

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Moises (lado izquierdo) y yo en el día de su graduación de la universidad. Marzo 2009,

La prueba de autenticidad de nuestro carácter

Cuando todo va bien, puede sobrevivir una apariencia de buen carácter y virtud. Cuando somos jóvenes y saludables y estamos rodeados de amigos que sostienen los mismos valores que nosotros, la virtud puede resultar fácil. Pero cuando llegan los tiempos difíciles, cuando nos falta salud, cuando nuestro negocio está en dificultades económicas, o nuestros sueños están deshechos, la virtud se puede desvanecer con el cambio de la fortuna. ¿A dónde nos lleva tal virtud cuando la incertidumbre de la vida se vuelve contra nosotros? ¿Cómo se sostiene cuando los mismos amigos que admiraban nuestra bondad nos han abandonado porque nuestra suerte ha sufrido un revés? Solamente entonces es puesta a prueba la autenticidad del verdadero carácter. Y solo entonces la fe auténtica producirá los resultados necesarios para atravesar la dificultad sin comprometer nuestro carácter.

- William Wilberforce, "Cristianismo Real", (Casa Creación, 2007), 104