¿De qué te ha librado Dios?  

Posted by Pedro Jiménez in ,

¿Has pensando en esta mañana en las cosas de las cuales te ha librado Dios?

Cuando leo las noticias y escucho de crímenes, violaciones, asesinatos, suicidios, drogas, robos, homosexualismo, depravaciones, y demás cosas por el estilo, solo pienso: “Ese pude haber sido yo!”

No me refiero a las víctimas (aunque también de eso me ha librado Dios), sino a los victimarios, a quienes cometieron los crímenes. Yo pude haber sido ese asesino, ese violador, ese ladrón, ese depravado, ese drogadicto, ese homosexual, ese suicida, pero de eso me ha librado Dios.

Cuando pensamos en el hecho de que antes de que Dios nos rescatara de nuestros delitos y pecados éramos esclavos de los mismos y pertenecíamos a nuestro señor y padre “el diablo”, entonces nos damos cuenta de qué nos ha librado Dios. No había límite de pecados que pudiéramos cometer. No había educación o leyes civiles que nos hubieran libertado de esa esclavitud, sino solo el rescate de un Dios amoroso y misericordioso.

Hoy es un buen día para humillarnos y agradecer a nuestro Señor por sus bondades sobre nuestras vidas y a la vez pedirle que nos permita ser agentes de reconciliación útiles para su reino. Que podamos ir a los que se pierden y brindarles el amor que hemos recibido, para que al igual que nosotros, ellos también sean traspasados de tinieblas a luz.

¿Acaso estoy yo en lugar de Dios?”  

Posted by Pedro Jiménez in ,

“¿Acaso estoy yo en lugar de Dios?”

Genesis 50:19

Admito que constantemente yo me pongo en el lugar de Dios. Juzgo a las personas que me rodean, sus acciones e intenciones, sin conocer yo el verdadero motivo detrás de las mismas.

Pero, ¿quién soy yo para juzgar el siervo de otro? (Ro 14.4). Dios no me ha puesto como juez sobre su tierra, sino como uno de sus hijos, por lo tanto mi trabajo no es juzgar a los demás, sino predicarles el amor de Dios.

Que Dios nos permita en este día y los demás que tenemos por delante, a ser tan amorosos, piadosos, misericordiosos, bondadosos, compasivos, pacientes y lentos para la ira con los demás, como EL ha sido con nosotros, quien nos ha aceptado y soportado, a pesar de nuestros pecados.

Oremos por nuestros pastores  

Posted by Pedro Jiménez in , ,

“Hermanos, orad por nosotros”

1 Tesalonicenses 5:25

Reservamos esta mañana del año para refrescar la memoria del lector sobre el asunto de las oraciones a favor de los pastores, e imploramos muy encarecidamente a cada familia cristiana que cumpla con el ferviente pedido del texto, formulado primero por un apóstol, y ahora repetido por nosotros.

Hermanos, nuestra obra es de trascendental importancia e implica el bienestar o la calamidad de miles. Nosotros, en nombre de Dios, tratamos con las almas sobre asuntos eternos, y nuestra palabra es olor de vida para vida y olor de muerte para muerte. Una grave responsabilidad descansa sobre nosotros, y no será una insignificante gracia si somos hallados libres de la sangre de todos los hombres.

Como oficiales del ejército de Cristo somos blanco principal de la enemistad de hombres y demonios, que esperan nuestra vacilación y se afanan por tomarnos del calcañar. Nuestra sagrada vocación nos coloca en tentaciones de las que vosotros estáis exentos; sobre todo, nos suele apartar de nuestro goce personal de la verdad y nos lleva a una consideración ministerial y oficial de la misma. Hemos de hacer frente a muchos asuntos difíciles, y nuestra razón no sabe que decir. Observamos con tristeza a los que vuelven atrás, y nuestros corazones se sienten heridos; vemos perecer a millones, y nuestros espíritus se abaten. Deseamos serviros con nuestra predicación y ser una bendición para vuestros hijos; ansiamos ser útiles: a creyentes y a pecadores; interceded, pues, por nosotros ante Dios. Somos miserables sino podemos contar con vuestras oraciones, pero somos felices si vivimos en vuestras súplicas.

No esperéis de nosotros las bendiciones espirituales, sino del Maestro; si bien muchas veces El dio esas bendiciones por medio de sus ministros. Pedid, pues, frecuentemente que seamos los vasos de barro en los cuales el Señor ponga el tesoro del Evangelio.

Charles Spurgeon, Lecturas Matutinas, Editorial Clie (2007), Día 7 de Julio

Héctor Salcedo: La tarea del Cristiano (Influenciar el mundo)  

Posted by Pedro Jiménez in , , ,

Sermón predicado por el pastor Héctor Salcedo de la Iglesia Bautista Internacional el pasado 21 de Junio del 2009.

El texto base es Mateo 5:13-16, y el sermón puede ser descargado aquí.

A continuación un extracto del mensaje:

Nosotros estamos llamados a vivir una vida tal, que genere sed en los otros por el agua viva que es Cristo. Ese es el tipo de vida que yo tengo que vivir. Que la gente sienta que necesita lo que yo tengo, que necesita el fluido que me da vida a mí (que es Cristo) y lo quiera para sí. Ese es el tipo de vida que yo debo vivir.

Y yo me pregunto:

¿Está tu vida creando sed de Dios en otros?

¿Hay evidencias en tu entorno de que tú has creado sed por Cristo en la vida de los que te rodean?

Como progresar en nuestra santificación  

Posted by Pedro Jiménez in ,

“Santifícalos” –dice Jesús- “en tu verdad; tu Palabra es verdad”.

Son muchos los pasajes de la Escritura que prueban que la Palabra de Dios es el instrumento de la santificación. El Espíritu de Dios lleva a nuestra mente los preceptos y doctrinas de la verdad y los aplica con poder. Estos preceptos, oídos y recibidos en el corazón, obran en nosotros el querer y el hacer por la buena voluntad de Dios. La verdad es la que santifica, y si nosotros no oímos o no leemos la verdad no creceremos en santificación. Solo progresaremos en la vida perfecta si progresamos en el conocimiento perfecto. “Lámpara es a mis pies tus palabras y lumbrera a mi camino.”

Charles Spurgeon, Lecturas Matutinas, Editorial Clie (2007), Día 4 de Julio

¿Está hoy el Señor contigo?  

Posted by Pedro Jiménez in ,

“Y el Señor estaba con José”

(Génesis 39:2)

Cuando vemos la vida de José en la Palabra de Dios, podemos observar que en cada momento de su vida, en los momentos buenos y en los momentos malos, el Señor siempre estaba con el.

Cuando fue echado en el pozo del desierto, cuando fue vendido a los mercaderes madianitas, cuando fue vendido a Potifar en Egipto, cuando Potifar lo hizo mayordomo de su casa, cuando fue acusado falsamente por la esposa de Potifar de acoso sexual y luego echado a la cárcel, cuando el jefe de la cárcel confió en sus manos a todos los presos de la cárcel y lo hiso responsable de todo lo que se hacía en aquel lugar, cuando interpretó los sueños del jefe de los coperos y del jefe de los panaderos, cuando interpretó los sueños de Faraón, cuando Faraón lo puso sobre toda la tierra de Egipto, y en cada momento más adelante de su vida, el Señor siempre estaba con el.

Como cristianos a veces tememos a que Dios no nos use, que no nos utilice para la causa de su reino, como si servir al Señor fuera lo más importante en nuestras vidas, sin embargo, nuestro más grande temor debiera ser, que el Señor no esté con nosotros.

Nuestro más grande temor debería ser despertarnos en las mañanas y que el Señor no esté con nosotros. Ir a nuestros trabajos, estudios o demás compromisos, y que su presencia no nos acompañe. Hacer nuestros planes familiares y que la guianza de nuestro Señor no nos dirija.

Querido hermano que lees estas palabras en esta mañana, que tu corazón tiemble si hay algo que temas más que la ausencia del Señor en tu vida. Si existe algún pecado, ser querido, trabajo, deseo, u objetivo personal que valores más que al Señor y su presencia en tu vida, hoy es el día que el Señor ha provisto para nuestro arrepentimiento.

Oración:

Padre perdóname porque en momentos he valorado más el pecado, deseos y sueños, más que a ti y tu presencia en mi vida. A veces he creído que yo soy el centro del universo, y que el mundo gira en torno a mí, por lo que el objetivo máximo de mi vida ha sido mi propio placer y beneficio personal, cuando el objetivo máximo de mi vida deberías ser tú, conocerte y amarte. Abre mis ojos a tu verdad en esta mañana y ayúdame a encontrar la satisfacción de mi vida en ti.

Todo cambia, el fiel Señor nunca cambia  

Posted by Pedro Jiménez in ,

Las corrientes de agua viva que fluyen de Jerusalén no se secaban por los calores abrasadores del verano, ni tampoco se helaban por los fríos vientos del invierno. Regocíjate alma mía, de que hayas sido dejada para testificar de la fidelidad del Señor. Los tiempos cambian, y tú también cambias, pero tu Señor permanece siempre el mismo, y las corrientes de su amor son tan profundas, tan amplias y tan completas como siempre.

Los calores de las ansiedades de la vida y de las ardientes pruebas me hacen sentir la necesidad de las refrescantes influencias del rio de su gracia. Puedo ir en seguida y beber hasta saciarme de la inagotable fuente pues sus aguas corren tanto en invierno como en verano. Las fuentes de arriba nunca están escasas de agua, y las de abajo no pueden menguar. Elías hallo seco el arroyo de Cherit pero Jehová seguía siendo el mismo Dios providente. Job dijo que sus hermanos habían mentido como arroyos, pero halló que su Dios era un desbordante rio de consolación. El Nilo constituye la gran confianza de Egipto, pero sus inundaciones son variables. Nuestro Señor es siempre el mismo.

Desviando el curso del Éufrates, Ciro tomó la ciudad de Babilonia, pero ni poder humano ni infernal puede desviar la corriente de la gloria divina. Los cursos de los antiguos ríos se hallaron secos y desolados, pero los ríos que nacen en las montañas de la divina soberanía y del infinito amor siempre estarán llenos hasta el borde. Pasan las generaciones, pero la corriente de la gracia sigue inalterable.

El rio de Dios canta con mayor razón lo que canta el arroyo en este verso: “Los hombres vienen y van, pero yo sigo siempre”. ¡Cuan feliz eres, alma mía, por ser conducida a tan tranquilas aguas! Nunca vayas a otras fuentes para que no oigas esta reprensión del Señor: “¿Qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo?”

Charles Spurgeon, Lecturas Matutinas, Editorial Clie (2007), Día 1 de Julio