La prueba de autenticidad de nuestro carácter

Cuando todo va bien, puede sobrevivir una apariencia de buen carácter y virtud. Cuando somos jóvenes y saludables y estamos rodeados de amigos que sostienen los mismos valores que nosotros, la virtud puede resultar fácil. Pero cuando llegan los tiempos difíciles, cuando nos falta salud, cuando nuestro negocio está en dificultades económicas, o nuestros sueños están deshechos, la virtud se puede desvanecer con el cambio de la fortuna. ¿A dónde nos lleva tal virtud cuando la incertidumbre de la vida se vuelve contra nosotros? ¿Cómo se sostiene cuando los mismos amigos que admiraban nuestra bondad nos han abandonado porque nuestra suerte ha sufrido un revés? Solamente entonces es puesta a prueba la autenticidad del verdadero carácter. Y solo entonces la fe auténtica producirá los resultados necesarios para atravesar la dificultad sin comprometer nuestro carácter.

- William Wilberforce, "Cristianismo Real", (Casa Creación, 2007), 104

Miguel Núñez: Amando a Dios con todo tu corazón

El pasado domingo 25 de Mayo el pastor Miguel Núñez de la Iglesia Bautista Internacional predicó un excelente sermón titulado: “Amando a Dios, Amando al Hermano”.

El texto base del sermón es Marcos 12:18-34 y el mismo puede ser escuchado aquí.

A continuación un breve extracto del mensaje:

Amar a Dios con todo tu corazón implica que tu corazón llora por las cosas que llora el corazón de Dios.

Amar a Dios con todo tu corazón implica que tu corazón se regocija con las cosas que regocijan al corazón de Dios.

Amar a Dios con todo tu corazón implica que no hay nada en tu corazón que tú desees mas que a Dios.

Amar a Dios con todo tu corazón implica que no hay nada en tu vida (persona, lugar, idea, profesión, salario, etc.) que tu no estés dispuesto a dejar por Dios, si Dios te lo pidiera.

Amar a Dios con todo tu corazón implica que no hay una relación en este mundo que esté por encima de tu relación con Dios.

Amar a Dios con todo tu corazón implica que tu corazón se deleita en las cosas que el corazón de Dios se deleita y ama las cosas que Dios ama.

Nuestra obligación hacia nuestro prójimo

Todos tenemos la obligación de hacer cuanto esté a nuestro alcance para promover el bienestar de nuestro prójimo. Si usted ama a alguien que está arruinando su vida por creencias equivocadas y no hace nada porque teme lo que otros puedan pensar, podría parecer que en lugar de ser amoroso, usted en realidad esté siendo cruel.

La vida tal y como la conocemos, con sus altos y bajos, pronto acabará, y todos rendiremos cuentas ante Dios de cómo hemos vivido.

- William Wilberforce, "Cristianismo Real", (Casa Creación, 2007), 19,20.

Hasta que la muerte nos separe

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Recientemente estuve en una boda donde se casaba una persona cercana a mi. En un momento de la celebración el juez civil que los casaba le pidió al novio que se arrodillara, tomara la mano de la novia, y besara lentamente el anillo de compromiso que había puesto en la mano de ella, como símbolo del amor y del compromiso que se expresaba en ese momento. Y unos minutos mas tarde, ambos novios leyeron sus votos donde prometieron respetarse y amarse, en riqueza y pobreza, en salud y enfermedad, y ser fieles el uno al otro, hasta que la muerte los separe.

Entonces, una pregunta vino a mi cabeza: ¿Que es lo que hace que un matrimonio perdure al pasar del tiempo? ¿Es ese pacto hecho públicamente en medio de lagrimas, fuertes emociones y expresiones de amor entre los novios, lo que cimienta el matrimonio para que dure hasta que la muerte los separe?

De acuerdo a las estadísticas publicadas por la Oficina de Nacional de Estadísticas de la República Dominicana, la tasa promedio de divorcio en esta nación desde el año 2001 al año 2012 fue de un 41%, es decir,  que 4 de 10 matrimonios en dicho período terminaron divorciados, y estas estadísticas solo consideran los matrimonios y divorcios registrados en las Oficialías del Estado Civil de la Junta Central Electoral, por lo que las mismas podrían ser mucho mayores si consideramos las uniones y separaciones de parejas que no están registradas en dichos registros administrativos.

¿Entonces? ¿Que es lo que puede asegurarnos que al pasar del tiempo no seremos parte de esas estadísticas y que podremos cumplir con las palabras expresadas en nuestras bodas donde nos juramos respeto, fidelidad y amor por toda la vida hasta que la muerte los separe?

En este año 2014 mi esposa y yo cumplimos 14 años de casados y debo admitir de que en nuestro tiempo de casados han habido momentos tanto para ella como para mi, donde hemos sentido frustración, enojo y dolor entre nosotros, y donde quizás hasta hemos considerado apropiarnos de esa salida tan popular y legal disponible en nuestra cultura para cuando dos personas se encuentran con “incompatibilidad de caracteres”. Pero,  ¿que ha hecho que nosotros no terminemos siendo parte de esas estadísticas de divorcios tan creciente en nuestra sociedad contemporánea?

La respuesta es sencilla, Dios.

La única razón por lo que nosotros no hemos terminado divorciados, y a la vez, hemos podido superar nuestros momentos de frustración, enojo y dolor, ha sido porque ambos hemos decidido someter nuestras voluntades en obediencia a Dios. Ruth Bell Graham, la esposa del famoso predicador estadounidense Billy Graham, dijo una vez que “un matrimonio feliz es la unión de dos buenos perdonadores”, y los que hemos permanecido casados luego de la luna de miel sabemos que esto es  verdad. Sin disposición a perdonarnos mutuamente, no puede sostenerse un matrimonio. Pero a la vez, dos buenos perdonadores no pueden existir al menos que ambos decidan morir a sus voluntades para seguir a Jesús y sus requerimiento para sus vidas.

Si usted y yo queremos matrimonios que perduren para toda la vida debemos trabajar en cimentar nuestros matrimonios en algo mas que nuestras propias emociones y deseos personales. Debemos fundamentar los mismos en la Palabra de Dios y dejar que el poder del Espíritu Santo obre en nuestras vidas de tal manera que seamos transformados para que no sean nuestras voluntades las que reinen en nuestro matrimonio, sino Dios mismo, quien es poderoso para sostener nuestra unión HASTA QUE LA MUERTE NOS SEPARE.

Fuente:
(1) http://www.one.gob.do/index.php?module=articles&func=view&itemtype=11&catid=74

Instituto Integridad & Sabiduría

Una de las principales fuentes de tristeza en el pueblo cristiano de hoy en día, es su poca dedicación al estudio de la Palabra de Dios. Por alguna razón que no entiendo, hemos llegado a la conclusión de que porque ya Dios nos ha salvado gratuitamente por medio de la cruz, y que ha puesto a morar dentro de nosotros a su Santo Espíritu, ya no necesitamos estudiar la Biblia.

Esta es quizás una de las principales razones de porque tantos cristianos nacidos de nuevo siguen viviendo estilo de vidas tan mundanos como los que vivían antes de conocer a Jesús, y que lo único que los diferencia de los incrédulos es la identificación que se hacen de ellos mismos cuando se identifican frente a los demás como “cristianos”.

Ya sea por engaño de Satanás o de nuestra propia carne (la cual solo busca su comodidad), hemos renunciado al esfuerzo que amerita estudiar las Escrituras, y de esta manera hemos abandonado la búsqueda de conocer más a Dios y de lo que EL requiere de nosotros.

Es por esto que deseo escribirles sobre una de las bendiciones mas grandes que Dios me ha dado en los últimos años. Esta bendición se llama Instituto Integridad & Sabiduría.

Personalmente estoy convencido de que Dios no me ha llamado a pastorear una iglesia, ni tampoco a salir como misionero a predicar el evangelio a una tierra lejana. Pero tengo una profunda convicción de que Dios si ha puesto un llamado sobre mi vida, y este llamado es el de trabajar en mis negocios de manera tal que testifique a mis empleados, clientes y proveedores de quien es ese Dios al que yo sigo; un llamado a ser un esposo fiel y amoroso con mi esposa de manera tal que las personas que me rodean puedan visualizar cual es el amor de Cristo por su iglesia; un llamado a ser un padre que muestre la veracidad del evangelio de Jesucristo a mis hijos a través de mi propia vida; en resumen, un llamado a ser un testigo fiel de Jesucristo en el lugar de la sociedad donde Dios me ha colocado. 

Y es aquí donde el Instituto Integridad & Sabiduría se ha vuelto una herramienta importante en mi vida como creyente, porque este ministerio educativo no solo está enfocado en capacitar a pastores y líderes cristianos en sus ministerios, sino que en su visión como instituto de estudios bíblicos tiene un espacio para personas como yo; personas que estamos llamados a vivir “vidas ordinarias fundamentadas en las escrituras con el fin de realizar un impacto trascendental en la sociedad”.

Para los que no conocen el Instituto Integridad & Sabiduría, les invito a que visiten su página web aquí.

Les dejo con el objetivo de la concentración que imparte el instituto en Liderazgo Transformador, que es justamente la concentración teológica que estoy cursando en estos momentos:

Una de las grandes carencias entre los cristianos de nuestra generación es la falta de obediencia para con la responsabilidad individual y grupal de ser "sal y luz" en el mundo (Mt. 5:13-16). La ausencia de cristianos sabios e íntegros que declaren el señorío de Jesucristo en medio de sus actividades, responsabilidades y aportes seculares es notable en América Latina. Es lamentable que una gran mayoría no pueda ver claramente sus actividades laborales y profesionales como un servicio al Señor debido, básicamente, a que una fuerte dicotomía entre lo que es considerado sagrado y secular está firmemente arraigada en la tradición evangélica de nuestra región. Es así que todo lo religioso es considerado sagrado y con valor eterno, mientras que las ocupaciones seculares son despreciadas y vistas simplemente como un mal necesario. Finalmente se tiende a considerar como "llamados por Dios" únicamente a los pastores, obreros eclesiásticos o misioneros que estén realizando labores dentro del organigrama de la iglesia. Toda otra labor (sin que importe su valor o contribución) queda relegada a un segundo plano y, por lo tanto, se le percibe como ajena o distante de los intereses reales de Dios.

Si esta falsa separación fuera eliminada, entonces lo primero que debería ser bendecido sería la participación e influencia del creyente en el mundo, porque es allí donde se encuentra un enorme punto ciego que estaba injustamente privado de la voluntad de Dios. La espiritualidad cristiana además de ser demostrada en la vida del ministerio de la iglesia debe también ser evidente en las actividades comúnmente llamadas seculares del pueblo de Dios porque nada en la vida está fuera del control y la bendición del Señor. Martín Lutero lo explicaba con su pasión característica de la siguiente manera:

"La idea de que el servicio a Dios debe quedar reducido solamente al servicio en el altar, el canto, la lectura, el sacrificio y cosas semejantes a estas es sin lugar a dudas el truco más horrendo del diablo. ¿Cómo puede el maligno habernos llevado tan lejos a través de la estrecha concepción de que el servicio a Dios sólo se lleva a cabo en la iglesia y en los trabajos que se hacen dentro de ella? ... El mundo entero puede abundar con servicios para el Señor, ministerio – no sólo en las iglesias sino también en el hogar, la cocina, el taller, y el campo."

Esta concentración, por lo tanto, tiene como finalidad el poder presentar una completa visión bíblica de lo que significa ser cristianos en medio de la sociedad contemporánea, así como brindar las herramientas necesarias para poder influenciar, impactar y transformar la sociedad para la gloria de Dios. La meta es poder formar líderes cristianos que le devuelvan a sus vidas públicas el sentido de propósito y de servicio originalmente diseñado por Dios; y más aún, el volver a enriquecer sus habilidades profesionales con los principios de cosmovisión cristiana, fe, esperanza, apologética, ética, amor y justicia que sustentan el cristianismo.

http://integridadysabiduria.org/instituto/concentracion-en-liderazgo-transformador