El Problema está en Mi

"La teología detrás de mi defensa [luego de haber pecado] es que mi mas grande problema está fuera de mi, no dentro de mí." Paul David Tripp, Whiter Than Snow: Meditations on Sin and Mercy.
La verdad es que cuando peco, la culpa o causa de ese pecado no está fuera de mi. No está en que mi esposa me irritó con las palabras que me dijo en la discusión sostenida, ni tampoco en la joven que paso caminando por delante de mi con una minifalda. No está en la presión de mi jefe que me llevo a mentirle sobre el proyecto aún no realizado, ni en el stress causado por los compromisos de trabajo. Mucho menos está en las fallas o pecados de los demás.

El problema está única y exclusivamente en mi. El único culpable soy yo. Mi naturaleza vieja quiere gobernar mi vida volviéndome idolatra al pecado sin importarle las consecuencias que arrastraré, y yo, de manera negligente he permitido que las palabras sutiles de la tentación me seduzcan para pecar.

La Palabra de Dios nos dice que cuando pecamos, es porque hemos cedido a la seducción de nuestras propias pasiones, las cuales, una vez han concebido, dan a luz el pecado, y este, luego de ser consumado, engendra la muerte (Santiago 1:14-15).

Así que dejemos de culpar a otros y abramos nuestros ojos al quizás principal enemigo que tenemos nosotros, "nosotros mismos", nuestra carne, nuestro viejo hombre, las pasiones pecaminosas que aún moran en nosotros, y enfoquémosnos en hacerlas morir por medio del Espíritu de Dios (Romanos 8:13).

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