Tres requisitos esenciales para un matrimonio exitoso


1. Tienen que trabajar en el.
El primer requisito esencial para un buen matrimonio exitoso es el compromiso. Estar preparado para el trabajo largo y arduo que conllevará esta labor de construir un matrimonio. Nadie mas puede realizar este trabajo por ustedes. Los votos que toman el día de su boda significan: En la Presencia de Dios prometemos trabajar duro y en conjunto hasta que hallamos logrado construir un matrimonio que perdure para toda la vida.

2. Tienen que trabajar juntos.
Este es un trabajo en conjunto, y el primer requisito es que tienen que desarrollar un sistema de comunicación efectivo, de manera tal que cada uno siempre sepa como se siente el otro, en que esta pensando y cuales son sus planes. Es imperativo que en el matrimonio siempre se hablen la verdad, y nada mas que la verdad. Solo haciéndolo de esta manera se puede alcanzar tener una relación intima en la que se pueda confiar de manera plena.

3.Tienen que aprender a manejar el enojo.
En el matrimonio, detrás del enojo, siempre hay un sentimiento de herida. En otras palabras, el enojo es siempre una señal de que la relación intima entre un esposo y una esposa ha sido maltratada, no esta funcionando correctamente. Tienen que aprender a utilizar el enojo yendo a la herida que se encuentra detrás del mismo, y trabajar diligentemente hasta sanarla, y entonces, renovar la relación de amor.

El matrimonio es un trabajo de toda la vida. Sin compromiso, ustedes no podrán realizar la labor necesaria. Sin una comunicación abierta, no podrán mantenerse en contacto el uno con el otro y entender que es lo que está sucediendo en su relación. Sin sanar las heridas que pueden sucederles a cada uno de ustedes, no podrán alcanzar la cercanía y la confianza que convierte a un matrimonio en uno satisfactorio y duradero.

Es una opción de usted. Los matrimonios no nacen de la noche a la mañana. Tienen que ser construidos, así como se construye una casa. Un matrimonio realmente bueno, es el mejor regalo que la vida puede ofrecer, por lo que es merecedor de todo el esfuerzo que pueda demandar.

David & Vera Mace, Husbands & Wives (Victor Books 1988.), p. 22-24.

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