El mejor regalo del 2008

Sin lugar a dudas, uno de los mejores regalos que Dios me ha dado en este año 2008 fue llevarme a la Iglesia Bautista Internacional (La IBI).

Aunque fue a principios del mes de Noviembre del año 2007 cuando empecé a asistir de manera formal a esta iglesia, el estar ahí este año ha sido una tremenda bendición de parte de Dios para mi familia por las siguientes razones:

  1. El compromiso de sus líderes de enseñar todo el consejo de Dios (la Palabra de Dios) de manera pura y clara.
  2. El compromiso de sus líderes en servir a la causa de Cristo sin reservas.
  3. El amor y la sencillez mostrados por los hermanos con los que hemos compartido.
  4. La constante presión por parte de sus líderes para que nosotros vivamos vidas santas que agraden a Dios.
  5. Y por último, el compromiso que poseen todos de agradar al público, el cual es solo UNO, DIOS. El único público al que debemos agradar.

No ha habido un solo domingo en el cual hayamos asistido a la iglesia y Dios no nos haya enseñado, redargüido, corregido, o instruido por medio de su Palabra, ya sea en el tiempo de la alabanza y adoración o en medio de la predicación de su Palabra.

¿Es por esto la IBI una iglesia perfecta?

Claro que no, como no lo es ninguna organización constituida por hombres. Somos una raza caída y hasta que Cristo vuelva y nos entregue un nuevo cuerpo, el cual estará exento de pecado, seguiremos siendo seres humanos falibles y pecadores.

Si leyendo este artículo eres una persona que en la actualidad no se está congregando en alguna iglesia cristiana, te exhorto a que busques una congregación con características similares a las mencionadas más arriba. Órale a Dios que te guíe a una iglesia de sana doctrina.

"Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca."

Hebreos 10:23-25

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