La vida cristiana es como una competencia

Cada día de nuestra vida cristiana es como la competición final por la medalla de oro en los juegos olímpicos. "Pelea la buena batalla", exhortaba Pablo al joven Timoteo (1 Ti. 6:12). "He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe", escribía Pablo en su última carta a su hijo en la fe (2 Ti. 4:7).

John MacArthur, ¡Cuidado con los Falaces!, Editorial Portavoz (1996), p.25

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