Gloria a Dios!, se me ha entregado un talento!

Si soy lo bastante sincero conmigo mismo tengo que admitir que en ocasiones he cometido el error de compararme con otras personas, y al hacerlo, siempre acabo pecando.

El pecado se debe a que al compararme con los demás siempre término en una de las siguientes dos posiciones:

1. Sintiéndome superior a otros, debido a algún talento, efecto material, o cualidad física, que Dios me haya dado y que mi hermano no tiene.

2. Sintiéndome inferior a otros, debido a algún talento, efecto material, o cualidad física, que Dios le haya dado a otros y que yo no tengo.

Ambos sentires son pecaminosos debido a que no existe un ser humano en toda la tierra que sea superior o inferior a otro. Todos somos pecadores necesitados de Dios, y todo lo que tenemos y somos se lo debemos únicamente y exclusivamente a EL.

Una parábola en la que he estado meditando en las últimas semanas y que me ha confrontado mucho es la Parábola de los Talentos presentada en Mateo 25:14-30.

En la misma vemos la historia de 3 siervos a los que su Señor les responsabilizó sus bienes antes de salir a realizar un viaje lejano.

A uno de sus siervos le entregó 5 talentos, a otro 3 y al último 1, sin embargo, cuando el Señor regresó de su viaje y vino a arreglar cuentas con cada uno de sus siervos, solo 2 de los tres habían multiplicado los talentos entregados, mientras que el tercero no hizo nada con él, más que enterrarlo en la tierra hasta que viniera su Señor.

Hay varios puntos que me tocan al considerar esta parábola y los cuales quisiera resaltar:

1. El señor le entregó a cada uno de sus siervos la cantidad de talentos conforme a la capacidad de cada uno de ellos (Mt. 25:15). Es decir, que no fue melaganiariamente ni al azar, sino que el Señor, conocimiento las fortalezas y debilidades de cada uno de sus siervos, les entrego la cantidad de talentos que solo ellos podían manejar.

Esto muestra que si Dios en su soberana voluntad ha deseado darnos 1 solo talento, EL sabe que esto es lo mejor para nuestras vidas, porque es lo que nuestra capacidad puede manejar. Yo no debo quejarme ni envidiar los talentos que Dios les ha dado a otros, sino que por el contrario debo ser agradecido a Dios que no me permite tener una responsabilidad mayor de la que puedo manejar.

2. Al regresar el amo, y arreglar cuentas con sus siervos, el no le pidió cuentas a los mismos por el uso de los talentos de los demás, sino por aquellos que les fueron entregados específicamente a cada uno de ellos.

Es decir, que cuando el Señor regrese a arreglar cuentas conmigo, el no me pedirá cuentas por los talentos que tenía mi pastor, o aquel hermano que cantaba tan bello, o aquel predicador que predicaba esos sermones tan poderosos, sino que me pedirá cuentas por ese o esos talentos que EL me ha confiado a mí. Aquel llamado por el que EL me pedirá cuentas en aquel día, y por el cual yo estoy responsabilizado a serle fiel.

3. Al final, los dos siervos que multiplicaron los talentos entregados recibieron exactamente la misma recompensa ("Entra en el gozo de tu Señor"), sin importar la cantidad de talentos que habían producido, mostrándose de esta manera que lo que el Señor premió no fue el resultado obtenido por estos siervos, sino la fidelidad mostrada por cada uno de ellos a la responsabilidad asignada (Mt. 25.23.).

Al mirar mi corazón y ser sincero conmigo mismo me doy cuenta que la razón por la que le pido a Dios tener más talentos, no es porque deseo darle más gloria a EL, sino porque tristemente quiero darme más gloria a mí, y de esta manera recibir los aplausos y reconocimientos que los demás están recibiendo.

Oración:

“Señor ayúdanos en esta lucha constante en contra del orgullo, la vanidad y la envidia, estos pecados que aún están presentes en nuestra naturaleza caída, pero que con el poder de tu Espíritu Santo estamos llamados a someterlos a ti.

Mira que somos débiles y necesitados de ti. Pon en nosotros, por tu beneplácito, un corazón sencillo y enfocado en ti, que hasta el último día de nuestra existencia, y aún en nuestra vida eterna junto a ti, este voluntaria y gustosamente sometido a ti, para que al final todos los que nos vean puedan darte gloria a ti.”

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