Cuando te dispones a orar di adiós a…

…en tu oración desecha el propósito de pecar, porque quien ora con la intención de seguir en cualquier pecado no puede ser oído… Porque del mismo modo que alguien que tiene una herida desea en vano su curación mientras en la misma permanezca aquello que la ha causado un cuchillo, un perdigón, un dardo, una cabeza de flecha, etc., vana es también la oración del que retiene todavía el propósito de seguir pecando, puesto que con ello el alma no está menos herida que el cuerpo con una espada…

Cuando te dispones a orar, di adiós…

a tu codicia,

a tu impureza,

a tus juramentos,

a tus mentiras,

a tu malicia,

a tus borracheras,

a tu glotonería,

a tu ociosidad

a tu orgullo,

a tu envidia,

a tu garrulidad (chismorreos),

a tu pereza,

a tu negligencia, etc.

Si sientes que tu propia voluntad obstinada y perversa se muestra reacia a ellos, quéjaselo sin más al Señor y pídele por amor de su Cristo que reforme tu malvado ánimo.

Writings of John Bradford: Sermons, etc, p.22

J.I. Packer, El Renacer de la Santidad, Editorial Caribe (1995), p.132, 133

No hay comentarios: