Aunque un ejército acampe contra mí, yo estaré confiado

“Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque en mi contra se levante guerra, a pesar de ello, estaré confiado.” (Salmo 27.3)

¿Te imaginas levantarte temprano en la mañana, alistarte como de costumbre para salir a tu trabajo o centro de estudios, y que luego de desayunar y tomarte tu cafecito, te dirigas a la puerta de tu casa y al abrirla te encuentres con un millón de soldados esperando frente a tu puerta y apuntando con sus armas hacia ti, esperando a que solo salieras para arrestarte o quizás acabar con tu vida en ese mismo momento?

El solo pensarlo me asusta, y aún así, el salmista dice: “Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque en mi contra se levante guerra, a pesar de ello, estaré confiado”.

En los momentos cuando los problemas se acercan a nuestras vidas, nuestra naturaleza carnal nos llama al temor, a la preocupación, y el desasosiego, mientras que la Palabra de Dios nos invita a confiar en nuestro Dios, depositando en EL todas nuestras cargas, porque EL tiene cuidado de nosotros (1 Pe 5.7).

¿Cuál es el ejército que está acampando contra ti en esta mañana? ¿Es una enfermedad terminal? ¿El desempleo? ¿La depresión? ¿La soledad? ¿Problemas con tu pareja? ¿Problemas con tus hijos? ¿Problemas en el trabajo?

La Palabra de Dios nos recuerda en esta mañana que si nuestra confianza está en el Dios de la Biblia, el Dios que nunca duerme, el que cumple sus pactos, el que es fiel aunque nosotros fallemos, el que nunca miente, y el que todo lo puede, entonces no tenemos porqué temer, porque EL está continuamente cuidando de nosotros (Mt 6.25-34).

Y aunque Dios no siempre contesta nuestras oraciones de la manera que nosotros esperamos, esto es debido a que siempre las contesta de una mejor manera, mirando un propósito mayor del que podemos muchas veces comprender, pero que al final ayudan para nuestro bien (Ro 8.28).

Depositemos hoy pues delante de nuestro Señor todas las cargas que nos agobian, y corramos ligeros en este día sabiendo que el Dios creador del universo, aquel que un día nos llamó de las tinieblas a la luz, y a quien su Palabra se refiere como nuestro Padre, está en el control de todo el universo y de cada una de nuestras vidas en particular (Fil 4:6).

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