Guiados por un nuevo flautista de Hamelín

Hasta hace unos quince años los cristianos veían la sicología como algo hostil al evangelio.

Permítase que alguien que profesa el nombre de Jesús bautice la sicología secular y la presente como algo compatible con la verdad de las Escrituras, y la mayoría de los cristianos se sentirán felices tragándose una cicuta teológica en forma de “instituciones sicológicas”.

Durante los últimos 15 años las iglesias han tendido a depender mas y mas de los consejeros pastorales entrenados […] Para mí esto parece indicar debilidad en o indiferencia hacia la predicación expositiva dentro de las iglesias evangélicas […] ¿Por qué tenemos que recurrir a las ciencias humanas? ¿Por qué? Porque por años no hemos expuesto el todo de la Escritura. Porque debido a nuestra débil exposición y nuestras charlas temáticas superficiales hemos producido una generación de ovejas cristianas sin pastor. Y ahora nos estamos maldiciendo a nosotros mismos más profundamente que nunca por haber recurrido a la sabiduría del mundo.

Lo que hago como siquiatra y lo que mis colegas sicólogos hacen en sus investigaciones o en su consejería es de valor infinitamente menor para los cristianos con problemas que lo que Dios dice en su Palabra. Pero los pastores, como las ovejas a las cuales guían, están siguiendo (si se me permite cambiar la metáfora por un momento) a un nuevo flautista de Hamelín que los está llevando hacia las oscuras cavernas del hedonismo humanista.

Algunos de aquellos que estamos profundamente involucrados en las ciencias humanas nos sentimos como voces clamando en un desierto ateo de humanismo, mientras que las iglesias se tornan hacia la sicología humanista como sustituto para el evangelio de la gracia de Dios.

John White, Flirting with the World (Jugueteo con el mundo), Shaw, Wheaton, Illinois (1982), p.114-117

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