La tragedia fundamental del hombre

¿Se pueden explicar las Guerras Mundiales…? ¿Por qué se encuentra nuestro mundo tal como está a pesar de toda nuestra sabiduría y cultura? ¿Por qué estamos fracasando tan trágicamente? Es Dios diciendo al hombre: “No serás feliz mientras vivas al margen de mi”. Dios está anunciando juicio aún en la Historia contemporánea. ¡Cuán trágica la necesidad de rechazar algo que se anunció hace tanto tiempo y se ha confirmado en todos los siglos!

La tragedia se debe en última instancia al hecho de que el hombre se aparta de Dios en lugar de dirigirse a El con sus problemas y su amargura. En su necedad, el hombre ha puesto sus propias ideas en el lugar de las de Dios sin pensar en absoluto en esa idea del juicio; pero cuando empieza a ser consciente de que algo va mal –cuando escucha la voz de Dios- su tendencia es a apartarse de El. Esta es la mayor tragedia de todas. Cuando el hombre cayó, empezó a sentir que había hecho mal y a llenarse de un sentimiento de indignidad, ¿Por qué no busco a Dios y su amistad? ¡Ojala hubiera ido a Dios! ¡Ojala hubiera clamado: “Dios, reconozco mi necedad, he pecado contra ti; lo admito, perdóname!”. Pero no, una vez que pecó se apartó de Dios y, cuando Dios lo llamó, su instinto le llevó a alejarse más aun. Esa es la tragedia fundamental del hombre: que en su profunda necesidad, amargura y vergüenza elude al Único que puede ayudarle realmente.

Martin Lloyd-Jones, Sermones Evangelísticos, Editorial Peregrino (2003), p.51, 52

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