Porque en ti espero, oh SEÑOR; tú responderás, Señor, Dios mío.

Mientras leía esta mañana el salmo 38, mi mente pudo identificarse con las palabras del Salmista. En este salmo el expresa al Señor el profundo dolor que siente a causa de sus pecados, y la lejanía de sus amigos, compañeros y parientes, a raíz de sus plagas, y de cómo también sus enemigos solo traman traición y su destrucción todo el día.

Pero entonces, en el verso 15 el salmista dice:

“Porque en ti espero, oh SEÑOR; tú responderás, Señor, Dios mío"

Esta es la diferencia que tenemos los cristianos en comparación a aquellos que no conocen a nuestros Dios! Pudiéramos estar en las situaciones más difíciles de nuestras vidas, en el hoyo más hondo, en la noche más oscura, en la precariedad más grande, en el dolor más profundo, y aún en esas circunstancias, tenemos una esperanza. Nuestro mundo no se acaba en medio de nuestro dolor y aflicción, porque tenemos a nuestro Dios de respaldo.

Esta mañana, mientras pensaba y oraba a Dios por aquellas cosas que me preocupan y me cargan, pude tomar aliento al meditar en estas palabras de David, que me recuerdan que Dios responderá, porque hemos esperado en EL.

Amén!

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