Una conversación teológica y salvadora

El pasado viernes, antes de dormirse, mi hijo Diego (de 7 años) me preguntó:

- Papi, ¿cuándo te vas a morir?

Y entonces me expresó su temor a la muerte y especialmente su preocupación de no saber si el iría al cielo al morir, ya que sabía que en los últimos días el no se había comportado bien.

Su temor aumentó más cuando le dije que no importará que bien se comportara, eso tampoco lo iba a llevar al cielo. (Recuerdo su cara de asombro cuando le dije esas palabras).

Entonces fue cuando le dije:

- Diego, para ir al cielo solo se necesita una cosa: Creer que Jesús es Dios y que murió por nuestros pecados en la cruz. No importa que tan bien o mal te comportes, la salvación no la alcanzamos por lo bien que nos comportamos, sino por creer en Jesús. Y entonces, como creemos en EL, nos comportamos bien, para mostrarle a Dios y a los demás, que creemos en EL, pero no para ganarnos su salvación.

Hoy, 14 de Febrero del año 2010, 2 días después de esa conversación, le pregunté a Diego antes de acostarlo a dormir:

- Diego, ¿Que hay que hacer para ir al cielo?

Y me respondió:

- Creer en Jesús.

Entonces le pregunte:

- Y si nos portamos bien, ¿eso nos llevará al cielo?

Y me respondió:

- No.

Y esta misma noche lo guie a hacer una oración para pedir a Jesús que venga a su corazón, confesando su fe en Dios y pidiéndole al Señor perdón por sus pecados.

Aún no se qué impacto tendrá esta oración en la vida de Diego, pero de algo si estoy seguro, y es que Dios no es un ser ajeno a nuestras vidas. Aún desde el vientre de nuestras madres EL está trabajando en nosotros, preparando nuestros corazones para un día rendirnos por completo a EL. Estoy convencido que la salvación no es el producto de una decisión humana lejos de Dios, sino del resultado de la obra redentora de Jesús en la cruz y la fe en El que nos es otorgada como regalo por EL mismo.

¿Donde se cruzan la responsabilidad humana y la elección soberana de Dios en el proceso de nuestra salvación? Solo Dios sabe. Mientras tanto, mi trabajo es predicarle a mis hijos a tiempo y destiempo y orar constante y confiadamente a Dios por su salvación para ellos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Donde se cruzan la responsabilidad humana y la elección soberana de Dios en el proceso de nuestra salvación? Creo que la responsabilidad humana está fuera ya que la fe salvífica es un don de Dios, el mismo busca a "sus" ovejas, "no es del que quiere, ni del que corre, sino de El que tiene misericordia". Tu lo dices, antes de preguntarte. Dios es un Dios de pactos, su voluntad está en la Escrituras y se hacen más clara por la unción y dirección de Espíritu Santo y cuanta cabida le das, de esa manera maduras y accedes a las buenas nuevas de Dios, que son muchas y esa es Su voluntad para sus hijos, bendiciones de todo tipo, tenemos que apropiarnos
Hebreos 6, llenos de E.S.
Te voy a pedir algo en el Señor, necesito comunicarme con Pepe Mendoza, mi mail es "triactivo@yahoo.com"; el de siempre, Roberto Lara de Chile.
"el Dios de toda paz que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después de haber padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca". Palabra de Dios. Esta y la de Hebreos es la voluntad de Dios para estos tiempos, una iglesia poderosa, la futura esposa de Cristo.