10 Razones por las que hoy te amo más que ayer

Hoy, al cumplirse 10 años de nuestro matrimonio, quiero expresarte 10 razones por las que hoy te amo más que en aquel 15 de Abril del año 2000:

1. Por el ejemplo que eres para nuestros hijos.

2. Por la pasión que compartimos por gastarnos en alcanzar las almas para Cristo.

3. Por tu pelo, la forma como te ríes, tu cadera, y por como disfrutas comer.

4. Por tu entrega sin reservas a Dios y tú anhelo de ser una mujer santa, a la imagen de Cristo.

5. Por tu dedicación a la crianza de nuestros hijos.

6. Por tu confianza puesta plenamente en la providencia de nuestro Dios.

7. Por creer en mí y apoyarme sin reservas en el proyecto de negocio en que nos hemos embarcado.

8. Por ser mi balance y mostrarme cuando estoy camino a enredarme en los lazos de la pecaminosidad de mi corazón.

9. Por administrar sabiamente los recursos que Dios ha puesto en nuestras manos.

10. Porque tú me santificas.

¡Qué difícil es hallar

una esposa extraordinaria!

¡Hallarla es como encontrarse

una joya muy valiosa!

Quien se casa con ella

puede darle toda su confianza;

dinero nunca le faltará.

A ella todo le sale bien;

nunca nada le sale mal.

Sale a comprar lana y lino,

y con sus propias manos

trabaja con alegría.

Se parece a los barcos mercantes:

de muy lejos trae su comida.

Se levanta muy temprano,

y da de comer a sus hijos

y asigna tareas a sus sirvientas.

Calcula el precio de un campo;

con sus ganancias lo compra,

planta un viñedo,

y en él trabaja

de sol a sol.

Ella misma se asegura

de que el negocio marche bien;

toda la noche hay luz en su casa,

pues toda la noche trabaja.

Ella fabrica su propia ropa,

y siempre ayuda a los pobres.

No le preocupa que haga frío,

pues todos en su casa

andan siempre bien abrigados.

Toma telas de lino y de púrpura,

y ella misma hace colchas y vestidos.

En la ciudad y en el país

su esposo es bien conocido,

pues ocupa un lugar importante

entre la gente de autoridad.

La ropa y los cinturones

que ella misma fabrica,

los vende a los comerciantes.

Es mujer de carácter;

mantiene su dignidad,

y enfrenta confiada el futuro.

Siempre habla con sabiduría,

y enseña a sus hijos con amor.

Siempre está pendiente de su casa

y de que todo marche bien.

Cuando come pan,

es porque se lo ha ganado.

Sus hijos la felicitan;

su esposo la alaba y le dice:

"Mujeres buenas hay muchas,

pero tú las superas a todas".

La hermosura es engañosa,

la belleza es una ilusión;

¡sólo merece alabanzas

la mujer que obedece a Dios!

¡Que todo el mundo reconozca

los frutos de su esfuerzo!

¡Que todos en la ciudad

la alaben por sus acciones.

Proverbios 31:10-31

Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS)

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