Como serán los primeros 10,000 años en el Cielo

image Quizás algunos se imaginan el cielo como un lugar donde todas las personas que estaban “correctas” celebran el hecho de que llegaron. Pero yo no pienso que será así. Creo que el cielo será un lugar de una hermosa humildad.

Lo chistoso de esto es que no puedo esperar ver este aspecto del cielo, donde podré darme cuenta de manera clara de todas aquellas opiniones, actitudes, ideas y estrategias que yo tuve en esta vida y que estaban simplemente erradas.

Nadie estará orgulloso, ni se jactará. Todos querremos hablar de qué tan equivocados estábamos sobre tantas cosas y lo bueno que fue Dios para con nosotros. Puedo imaginarme a alguien diciendo:

- “En serio, soy la persona más indigna de estar aquí”.

Entonces alguien le responderá:

- “No amigo, tomó más gracia alcanzarme a mí. Tú tienes que escuchar mi historia”

Y diremos:

- “Rey David, no queremos ofenderte, pero ya conocemos tu historia. Deja que otro comparta la suya” (Claro, dejaremos que el nos cuenta la suya nuevamente más tarde).

Al final de cada conversación, todos estaremos de acuerdo en el hecho de que cuando estábamos en la vieja tierra, no entendíamos claramente que tan inmerecida realmente era la gracia. La llamábamos gracia, pero realmente no pensábamos que fue totalmente gracia. Pensábamos que habíamos agregado un poco de algo bueno. De que al menos alguito merecimos. Nos daremos cuenta, para nuestra vergüenza, que confiábamos (en diferentes grados) en nuestro propio intelecto, nuestra moral, lo correcta de nuestra doctrina, y en nuestras actuaciones religiosas, cuando todo fue absolutamente por gracia.

“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”

(Efesios 2:8-9)

Cada uno de nosotros tendrá mucho porque disculparse. Yo estimo que tomará los primeros diez mil años del cielo para que todos los redimidos de Dios nos pidamos perdón por todas las maneras en que nos juzgamos mutuamente, nos empujamos por una posición, fuimos orgullosos, divisivos y arrogantes entre nosotros mismos. (Claro, esto es un estimado; podría tomarnos los primeros veinte mil años.)

Yo me imagino a Pablo pidiéndole perdón a Bernabé por la división causada por sus diferencias sobre Marcos, y admitiéndole a Marcos como el debió haber estado dispuesto a darle una segunda oportunidad. Y entonces, todos los cristianos de la iglesia de Corinto del primer siglo le dirían a Pablo lo mal que se sentían por el dolor que le causaron a el.

Todas las personas de las iglesias que se dividieron por cosas tan tontas como la música del órgano se abrazarán mutuamente. Los Bautistas y los Presbiterianos se reunirán, y una de las partes tendrá que admitir a la otra que estaban equivocados con respecto al bautismo. Y entonces, la parte que tenía razón, le pedirá perdón a la otra por su orgullo y todos sus comentarios sarcásticos que hicieron. Y entonces no habrá mas partes, y todo será olvidado.

Porque claro, todos estaremos tan felices de perdonarnos mutuamente. Y entonces continuaremos diciendo:

- “Pero Dios uso todo esto para bien. No podíamos verlo en aquel entonces, pero El estaba ahí trabajando en medio de nuestras debilidades y pecados.”

Mientras tanto, debemos esforzarnos por mantener nuestras creencias con una claridad y bondad tal que no nos avergüence cuando estemos en el cielo.

Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.229

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