¿Una coexistencia pacífica?

Se cuenta la historia de un americano, durante los años de la Guerra Fría, que estaba de visita en un zoológico de Rusia. Estuvo acompañado por un oficial de turismo del gobierno comunista. El estadounidense se dirigió a un recinto de cristal enorme donde un gran oso estaba profundamente dormido. En las patas del oso se encontraba un corderito, el cual también se encontraba dormido. El estadounidense comentó: "Eso es impresionante”. El funcionario ruso contestó: "Sí, en Rusia es lo que llamamos una coexistencia pacífica”. "Bueno, ¿y cómo lo hacen?", preguntó el americano. El ruso le susurró: "Bueno, cada mañana tenemos que poner un nuevo corderito".

En la vida del creyente, especialmente de uno que desea ser un embajador de la pureza, no existe una coexistencia pacífica con la inmoralidad. Nunca ha existido.

Tomado del artículo “THE LAND IS FULL OF ADULTERERS” por Jim Cecy.

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