Nuestro corazón anhela por algo más

Si, los juguetes (celulares, iPads, vehículos, relojes, televisores, computadoras y demás) nos entretienen por un tiempo luego de que los adquirimos, pero no pasa mucho tiempo antes de que pierdan su brillo ante nuestros ojos y nos demos cuenta que solo son un pedazo de metal, mientras nuestro corazón anhela por algo más.

Si, conquistar el corazón de la mujer a la que amamos nos hace saltar de alegría, y nos deja varias noches sin dormir mientras nos sentimos dominados por las emociones. Pero no pasa mucho tiempo después cuando sentimos las emociones disminuir, mientras nuestro corazón anhela por algo más.

Si, alcanzar la meta profesional que nos hemos trazado nos hace sentir orgullosos mientras celebramos el éxito adquirido, pero no pasa mucho tiempo después cuando nuevamente sentimos el mismo vacío que antes sentíamos mientras nuestro corazón anhela por algo más.

Esta es la razón por la que yo vine a Cristo. Nada pudo llenar el vacío que se encontraba dentro de mi corazón. Ni mis padres, ni mis amigos, ni las cosas materiales, ni los placeres de este mundo, ni el éxito empresarial de mis padres. Al final, todo eso solo me dejó llenó de heridas mientras trataba de llenar mi vacío existencial con las cosas temporales de este mundo. No fue sino hasta que encontré a Jesús que mi vida encontró sentido. Diecinueve años han pasado desde que mi hambre fue saciada y mi corazón encontró lo que tanto anhelaba.

Alguien dijo una vez que el ser humano es como un rompecabezas, donde una de las piezas es del tamaño de Jesús, y que por lo tanto, solo Jesús lo puede completar.

No perdamos mas tiempo deleitándonos en los placeres pasajeros y engañosos de este mundo, que solo deslumbran por su brillo, cuando al final siempre nos dejan anhelando por algo más.

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