¿Podemos validar la verdad del evangelio a través de la prosperidad?

Al evaluar la vida y tratar con sus inevitables desilusiones, es fácil comenzar a sentir como si la vida constituyera en si misma una amenaza. Resulta fácil asumir que la función de Dios es contrarrestar las amenazas y mejorar nuestra vida. Es fácil asumir que confiar en él significa creer que Dios hará esto. No obstante, nada esta mas alejado de la realidad. Una pequeña reflexión en torno a la iglesia primitiva nos muestra que los cristianos del Nuevo Testamento jamás intentaron validar la verdad del evangelio por la vía de que mejorarían sus experiencias en la vida. Para ellos, convertiste en cristianos significaba un verdadero sacrificio y en muchas ocasiones la muerte.
Harry W. Schaumburg, “La Adicción Sexual-Un Enfoque Bíblico a la Intimidad Falsa”, Editorial Mundo Hispano (2009), p. 93

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