Te entrego mi alma

Mis labios están listos para confesar,
Pero mi corazón es lento para sentir,
Y mis maneras difíciles de corregir.
Te entrego mi alma;
Quebrántala, hiérela, doblégala, moldéala.
Desenmascara en mí la deformidad de mi pecado,
Para que lo pueda odiar, aborrecer y huir de él.

Arthur Bennett, The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers & Devotions, 127

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