Restaurando la sensibilidad espiritual

Extracto del sermón predicado por José (Pepe) Mendoza el pasado domingo 19 de Febrero del año 2012. El texto base es Joel 1-2, y el sermón puede ser descargado aquí:

Si hay algo que el Señor deplora es la indiferencia. El Señor no responde ante la indiferencia, ni ante la desazón del alma. Nosotros no encontramos a Bartimeo el ciego clamando: “!Jesús hijo de David ten misericordia de mi!” como para que el Señor pase indiferente delante de él. El Señor detuvo a la multitud y escuchó a Bartimeo que clamaba a pesar de que todo el mundo le decía que se calle.

El Señor estuvo atento a pesar de que todo el mundo lo apretaba cuando una mujer dijo: “si tan solo tocare el borde de su manto yo voy a ser sana”, porque había pasión en su corazón. Ella no era indiferente. Ella no estaba en una esquina dentro de la multitud diciendo “Pobre de mí que estoy enferma. Ahí va el Señor, pero esta bien… está bien... moriré con mi enfermedad. Pero por lo menos lo vi de lejos.”

¡No! “Si tan solo tocare el manto… Si tan solo tocare el manto”.

Entendamos esa realidad. El Señor no puede tener a su alrededor una multitud indiferente.

El pecado mas grave del pueblo de Dios es su indiferencia ante la realidad de su propia circunstancia. Cuando no estoy clamando al Señor a la altura del drama que está viviendo mi propia vida, porque tengo miedo, porque soy indiferente, o porque simplemente ya no lo siento en mi corazón, esto se debe justamente al pecado que se encuentra en mi propia vida que esta obstruyendo mi relación con Dios y la claridad sobre la realidad de mi propia alma.

Dentro de una niebla doctrinal

“La iglesia contemporánea se encuentra en una especie de niebla; una niebla doctrinal que está creando mucha confusión. Necesitamos ser muy cuidadosos en estos tiempos. No podemos asumir que porque lo hemos comprado en una librería cristiana, lo hemos escuchado o visto en una cadena cristiana de radio y televisión o lo hemos escuchado en una iglesia, la enseñanza que estamos recibiendo está basada en una doctrina sana. Debemos ser muy cuidadosos al estudiar la Palabra de Dios para no ser engañados.”

Nancy Leigh DeMoss

Honra a tu esposa tecnológicamente

  • ¿Estás constantemente revisando tu teléfono móvil?
  • ¿Pasas horas navegando en Internet?
  • ¿Estás siempre verificando los resultados de tu equipo preferido?
  • ¿Siempre traes tu teléfono a la mesa a la hora de la cena?
  • ¿Tienes un televisor a los pies de tu cama?
  • ¿Llevas contigo tu laptop, teléfono y otras tecnologías cuando sales de vacaciones o en tus salidas románticas con tu esposa?
  • ¿Pasas tu tiempo libre sentado frente a una pantalla?
  • ¿Pasas tus salidas románticas con tu esposa callado, viendo una película, en vez de conversar con tu esposa?

Apágalo; desconéctalo; muévelo; déjalo. Hazte presente para tu esposa. Habla con ella, conecta con ella y cultiva a tu esposa en lugar de ignorarla.

Mark Driscoll, Real Marriage: The Truth About Sex, Friendship, and Life Together, Thomas Nelson (January 3, 2012), p. 53.

Lo que nos une ante Dios y los hombres

Tomado de la carta escrita por Dietrich Bonhoeffer, desde su celda en la Alemania Nazi, a una pareja recien casada:

“El matrimonio es más que el amor que sienten el uno por el otro. Posee una dignidad y un poder superior porque es una santa ordenanza de Dios a través de la cual él desea perpetuar la raza humana hasta el final de los tiempos. En su amor, ustedes se ven sólo a ustedes dos en este mundo, pero en el matrimonio, ustedes son un eslabón de la cadena de las generaciones, las cuales Dios hace venir e irse para a su gloria, y luego las llama a su reino. En su amor, ustedes sólo ven el cielo de su propia felicidad, pero en el matrimonio, ustedes son colocados en un puesto de responsabilidad hacia el mundo y la humanidad. Ustedes ven su amor como su posesión privada, pero el matrimonio es más que algo personal, se trata de un estatus, un oficio. Así como la corona, y no solamente la voluntad de gobernar, hacen a un rey, así mismo el matrimonio, y no solamente el amor que sienten el uno por el otro, es lo que los une antes los ojos de Dios y de los hombres.”

Citado por Mark Driscoll, Real Marriage: The Truth About Sex, Friendship, and Life Together, Thomas Nelson (January 3, 2012), p. 28.