¿Cómo medimos nuestra grandeza?

A diferencia de este mundo, la economía de Dios no mide la grandeza en términos de habilidades o logros, sino en la vitalidad e integridad de nuestro caminar con el Señor.

Kenneth D. Boa, Conformed to His Image: Biblical and Practical Approaches to Spiritual Formation, Zondervan (August 7, 2001), Kindle Loc. 3008

Nuestra fuente de provisión

Nuestra cultura asocia el trabajo con la búsqueda del éxito, la importancia, la provisión, la estima y el propósito. Pero las Escrituras, por el contrario, nos enseñan que es Dios, no nuestro trabajo, a quien debemos buscar para estas cosas (1 Corintios 4:7; Filipenses 4:19). Por lo tanto, los creyentes deben llegar a ver a Dios como su fuente de provisión, y a sus trabajos, como un medio que Dios utiliza para abastecer sus necesidades. Si miramos a nuestros clientes y empleadores en lugar de al Señor como nuestra fuente de provisión, estaremos mucho más inclinados a usarlos y manipularlos, en vez de servirles y ministrarles.

Kenneth D. Boa, Conformed to His Image: Biblical and Practical Approaches to Spiritual Formation, Zondervan (August 7, 2001), Kindle Loc. 4657

Fieles a la enseñanza mesiánica de la Biblia

“Un cristiano, cuando se mantiene fiel a la enseñanza mesiánica de la Biblia, va más allá de la proclamación básica del evangelio, fomentando también la justicia social y la transformación moral de sociedades enteras.”

Comentario sobre el Salmo 72, ESV Study Bible, Crossway (2008)

Libres para amar y servir sin condiciones

Cuanto más preocupados estamos por lo que Dios piensa de nosotros, menos preocupados estaremos por lo que los demás piensen de nosotros. Y cuando ya no estamos esclavizados a las opiniones de los demás, somos libres para amarles y servirles como Cristo nos ama a nosotros —sin condiciones.

Kenneth D. Boa, Conformed to His Image: Biblical and Practical Approaches to Spiritual Formation, Zondervan (August 7, 2001), Kindle Loc. 807

¿Qué se necesita para conocer a Dios más claramente?

Los dos ingredientes esenciales son el tiempo y la obediencia. Se necesita de tiempo para cultivar una relación, y a menos que no apartemos de manera consistente tiempo para disciplinas como la soledad, el silencio, la oración y la lectura de la Escritura, nunca llegaremos a ser íntimos con el Señor. La obediencia es la respuesta apropiada a esta comunicación, ya que la misma es nuestra expresión personal de confianza en las promesas de la Persona que estamos llegando a conocer (Dios). Cuanto más impresionados estemos de él, menos impresionados estaremos de la gente, el poder, y las cosas materiales.

Kenneth D. Boa, Conformed to His Image: Biblical and Practical Approaches to Spiritual Formation, Zondervan (August 7, 2001), Kindle Loc. 530

Yo edificaré mi iglesia

¡Con qué facilidad nos impresionamos con nosotros mismos y nuestra propia y exagerada importancia, mientras buscamos tontamente nuestra identidad en nuestra oficina o en nuestra posición en la iglesia! ¿Dónde estábamos nosotros cuando Dios creó a Su iglesia? ¿Si vivimos, respiramos y servimos, no es porque le place Él?

Qué absurdo es pensar en nosotros como instrumentos de Dios para hacer a los hombres y mujeres santos... y pensar en que la redención del género humano ha sido puesta en manos humanas.

Jesús dijo: "Yo edificaré mi iglesia". Esas inequívocas palabras deberían colocarse en la entrada de cada iglesia en todo el planeta.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.43

Una nueva sociedad creada por Dios

La iglesia no es un centro cívico, un club social, o un lugar donde se realizan los cultos dominicales. La iglesia es una nueva sociedad creada para la salvación de un mundo perdido señalando el reino por venir.

Y si entendemos apropiadamente el intercambio sucedido entre Pedro y Jesús (Mateo 16: 13-19) y el resto de las Escrituras, nos encontraremos cara a cara con una asombrosa realidad acerca de la naturaleza de esta nueva sociedad: Es tan preciada por nuestro Señor que la compró con su propia sangre.

Si realmente comprendemos este asombroso y a la vez aterrador hecho, todas nuestras divisiones causadas por nimiedades y todos nuestros enfoques centrados en nosotros mismos, habrán de desaparecer, mientras caemos de rodillas en gratitud. ¡Porque nosotros somos parte del Cuerpo por el cual Cristo murió!.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.42

4 Características esenciales para la iglesia de hoy:

Humildad: La iglesia en el mundo de hoy no puede ser triunfadora y arrogante. Tenemos que ser servidores de los incrédulos que se encuentran a nuestro alrededor.

Coraje: Se necesita coraje para hacer lo que nos toca a los cristianos hacer en muchos momentos, pero muchos de nosotros tenemos miedo de tomar riesgos y de ser colocados en situaciones inconvenientes o incómodas para nosotros. Somos tímidos en vez de aventurarnos valientemente a dondequiera que Dios nos llame en su nombre.

Unidad: Muy a menudo los cristianos nos pasamos todo el tiempo contendiendo con otros cristianos, lo cual es una señal de nuestra complacencia. Pero cuando estamos rodeados por todos lados de una cultura que ridiculiza y persigue a los cristianos, tenemos que mantenernos unidos como un solo cuerpo.

Dispuestos a Evangelizar: No dispuestos a hacer “evangelismo” como una pequeña parte de un programa de nuestras vidas cristianas, sino, siendo evangelistas en nuestro diario vivir, demostrando la realidad del poder de Jesucristo en nuestras propias vidas por medio del fruto de nuestro diario vivir en Dios.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.37-38