A: Los Estudiantes de Medicina

Quienquiera que se aplica a la medicina debe seriamente pesar las siguientes consideraciones: Primero, que un día tendrá que rendir cuentas al Juez Supremo de las vidas de los enfermos confiados a su cuidado. Luego, cualquiera que sea la habilidad o conocimiento que, por favor divino, llegara a poseer, debe dedicarlos por encima de todo a la gloria de Dios y el bienestar de la raza humana. En tercer lugar, debe recordar que no es una criatura vil o innoble con quien trata. Podemos asegurar la valía de la raza humana puesto que es por causa de ella que el Unigénito Hijo de Dios se hizo hombre y, por consiguiente, ennobleció la naturaleza que él tomó sobre sí. Finalmente, el médico debe tener presente que él mismo no está exento de la suerte común, sino que está sujeto a las mismas leyes de mortalidad y enfermedad que sus semejantes y que cuidará a los enfermos con mayor diligencia y ternura si recuerda que él mismo es su compañero sufriente.

Thomas Sydenham (1624-1689), médico inglés del siglo XVII, a quien se le llama “Hipócrates inglés” y el “padre de la medicina inglesa”.

- Citado por: Vishal Mangalwadi, "El libro que dio forma al mundo: Como la Biblia creó el alma de la civilización occidental", (Grupo Nelson, 2011), 327.

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